jueves, 5 de septiembre de 2013

The best of both worlds

Miles de kilómetros apartada de mi hogar. La Coruña, bella ciudad costera, nido de gaviotas, destino de trasatlánticos. Sueño con ella de vez en cuando.
Me imagino qué estarán haciendo. Ellos. Mis seres queridos. Los veo hablando de mí y de otras muchas cosas. Los veo riéndose como si no hubiera un mañana y rezo para que no me olviden.
Yo los recuerdo a todas horas: cada vez que veo una cresta, un pelo de colores, un punkie, me acuerdo de Doval. Cada vez que veo frikadas, camisetas de Big Bang o de Star Trek, me acuerdo de Fran. Cada vez que veo una chica guapa me acuerdo de Jorge y pienso en sacarle una foto para que llene el suelo de babas. Si suena dubstep en alguna parte me acuerdo de Adri, y también si algún chico negro se molesta en hablarme. Cuando Bon Jovi suena en la radio o cuando alguien menciona Kentucky me viene a la mente Marta. A veces me preguntan como eran mis clases en España, y es entonces cuando me acuerdo de Cris, y de mi clase de cuarto curso. Cuando se habla de armas, me acuerdo de Rodrigo.
Pero sin duda de quien más me acuerdo es de dos personas en concreto. El libro y la flor, tradición catalana, regalo de Saint Jordi. No es necesario ver nada relacionado con Glee o PLL para acordarse de ellas. A todas horas las recuerdo. Pienso qué estarán haciendo y que me gustaría estar con ellas. Nos veo riendo, cotilleando y haciendo nuestras locuras de siempre y esbozo una sonrisa. Entonces vuelvo a la tierra, me despierto y no encuentro la luz. Quizá será porque esta no es mi habitación, esto no es Galicia y está muy lejos de serlo. Al fin encuentro la luz: miro al frente y veo un mapa de USA. Vuelvo en mí y al fin me acuerdo de dónde me encuentro. Portage, Michigan, USA. Sonrío por estar aquí, lloro por no estar allá. Miro mis colcha y veo una bandera. Mi bandera. A bandeira da miña terra. Leo por 21412556 vez las palabras de mis amigos y dejo de llorar. Coloco mi bandera al lado del mapa y los miro detenidamente. Ahora vivo entre dos ciudades, dos países, dos mundos diferentes y ambos están presentes en mi habitación. Me miran cada noche, antes de apagar la luz y sumergirme en el mundo de los sueños profundos. Me miran cada mañana, cuando me levanto perdida y desorientada. Tal vez cuando apago la luz ambos establecen lazos afectivos e intentar fusionarse. Quien sabe, a lo mejor algún día el Spanglish o el Gallenglish serán idiomas oficiales y todos conviviremos en paz y armonía en nuestro propio edén.
Si ya lo decía Hannah Montana, que lo mejor que podemos hacer es encontrar lo mejor de los dos mundos.
THE BEST OF BOTH WORLDS.



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