domingo, 25 de agosto de 2013

Cuenta atrás

Hoy es el día anterior a mi partida. En menos de 24 horas mi día se resumirá en terminales, aviones y aeropuertos. Nunca antes había viajado sola en avión, por lo que, evidentemente, me aterra un poco lo que me pueda pasar, pero, por otra parte, me tranquilizo a base de palabras de amigos y familia que me transmiten la calma que necesito. Hoy me es imposible pensar en otra cosa que no sea Estados Unidos. Ya podría haber estallado una guerra entre España e Inglaterra que yo seguiría pensando en lo mismo.

Por una parte estoy nerviosísima, aunque eso no es nada nuevo en mí. Me pasa cuando hay exámenes, exposiciones orales, actos importantes... Vamos, que la calma no suele acompañarme. Sin embargo esta vez me siento completamente distinta. Hoy estoy viviendo una mezcla de sentimientos de todo tipo: tristeza, alegría, ilusión, cansancio, emoción, estrés... Todas esas emociones se juntan en mi cabeza y se pelean entre ellas por dominar a las demás. He llegado a tener dudas de si realmente quiero irme. Acto seguido, me he arrepentido y he deseado estar allí lo antes posible. Poco después me acordaba de mis amigos y me paraba a recordar todos los momentos que este verano viví con ellos, por lo que la melancolía parecía querer apoderarse de mí e hizo que se me escapara alguna lagrimita. Después de ducharme la tranquilidad volvía a mí. Mi madre me abrazaba y me decía: tranquila hija, todo saldrá bien, ya lo verás. Eso me tranquilizaba todavía más, hasta que soltó la frase que esperaba no oír más: te echaremos mucho de menos. Las lágrimas parecían querer volver a escaparse pero yo se lo impedí. No quería parecer triste porque no lo estaba, solo estaba emocionada, pero quizá mi madre lo interpretaba de otra manera...

Ahora vuelvo a estar completamente calmada, no sé si será por la fragancia de espliego que mi madre ha colocado en la habitación o por el cansancio que me invade desde ayer, pero estoy calmada. Y por eso he decidido que era el momento de plasmar cómo me siento en alguna parte.

Mañana partiré a Portage, un pueblo lo suficientemente grande, situado en el estado de Michigan, al norte de Estados Unidos. Desde que vi las fotos de la experiencia de la hermana de Marta me planteé la idea de seguir su ejemplo y pedir la beca y, hasta hace unos meses, pensé que no lo conseguiría. Al principio mis padres se oponían completamente, pero con el tiempo fueron cediendo a dejarme ir, ya que piensan que es una oportunidad única para mí. Si digo la verdad, no contaba con conseguirlo; siempre pensé que mis padres se echarían atrás, o que yo me echaría atrás o que, simplemente, no me concederían la beca. Pero aquí estoy. Ahora todos estamos hechos a la idea y lo llevamos lo mejor que podemos, aunque sé que mi madre está demasiado preocupada, pero ella lo oculta para no preocuparme a mí. Ella se consuela pensando en la familia con la que me alojaré. Solo son una madre y su hija, una chica de mi edad, con gustos similares a los míos y que, al igual que yo, siempre ha deseado una hermana. Además, tienen una perrita llamada Libby, que podría convertirse en la mascota que siempre quise pero que nunca me dieron. Todos parecen muy amables y comprensivos, así que espero que no solo sera apariencia y que todo marche bien. Al irme dejo por un año a unos amigos maravillosos y a una familia espléndida. La verdad es que no creo que aguante ni un solo día sin pensar en ellos: ¿Qué estarán haciendo? ¿Se acordarán de mí? ¿Habrá cambiado algo? Pero las nuevas tecnologías tienen muchas cosas positivas y, entre ellas, están el Skype y el Whatsapp. Y bueno, para los ricos que puedan pagar la factura, siempre quedará el teléfono...

La verdad es que no sé qué me deparará el futuro, si este año será el mejor de mi vida, el peor, o simplemente otro año más, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Pase lo que pase, sé que mi familia me apoyará y mis amigos también. Sobretodo dos amigas en concreto que, después de más de una década, siguen estando a mi lado y yo al suyo y eso es una de las pocas cosas que no han cambiado con el paso del tiempo y que espero que no cambien.

 Y así en medio de mi cacao mental me ha dado por crear este blog dedicado exclusivamente a este año. Espero sacar algo de tiempo para escribir mis aventuras y desventuras y no dejarlo abandonado a los dos días, como hago con muchas cosas que empiezo...